Por Alejo Diz - Rosario12
Cuando Javier Torrente habla de "compromiso", "participación" y "solidaridad" se refiere a las características que quiere para su Ñuls. Pero también está hablando de política.
...
-¿En los últimos años se recuperó la discusión política que supieron tener ellos?
-Sin dudas. La Argentina viene de una crisis del 2001 donde no todo el mundo salió a la calle porque le tocaron el bolsillo.
La crisis fue también política y eso ocurrió por falta de participación. En los años '90 nos hicieron creer que se venía un mundo nuevo con las economías de libre mercado, donde la participación en política era innecesaria.
Así terminamos, con vaciamiento del Estado, con una eclosión a nivel económico. Y cuando todo el mundo creyó que la solución era el que se vayan todos, este gobierno entendió que lo importante era que entraran todos, independientemente de lo que uno desee votar o en lo que crea ,lo importante es participar, expresarse a través del voto, que vuelvan las manifestaciones en las calles, de hablar de política en la mesa. Los jóvenes volvieron a sentir que en vez de irse al exterior a buscar posibilidades las podían tener acá. Y vaya si cambió el país en diez años.
...
-¿Todavía se discute esta idea primaria del Estado como garante de educación y salud?
-Mucha gente no se da cuenta del momento histórico al que estamos presenciando. Creo que la votación para gobernador en Santa Fe mostró un retroceso hacia las políticas que ya quedaron atrás. Volver a transitar ese camino es un error muy grande. Sí creo que puede haber enfoques diferentes al gobierno actual, que desde mi punto de vista es lo mejor que nos pasó a nivel nacional en los últimos 50 años. Otro sentirá diferente, pero pensar en el regreso a políticas liberales, donde los grupos empresariales y económicos les dictan a los políticos la economía a seguir, es inconcebible. Me parece que el 24 de julio dimos un retroceso a nivel provincial. Esa manera de hacer política terminó en el 2001 con muchos argentinos sobreviviendo con el trueque y muchos otros sin tener nada para llevar a la mesa, Sí creo que el voto de (Antonio) Bonfatti es un voto legítimo, como el de (Agustín) Rossi; y si Bonfatti le hubiese ganado a Rossi por 70 a 30 por ciento también creo que es un voto legítimo. Lo que no creo es que el camino sean los globos amarillos, porque eso termina siendo los espejitos de colores que trajo Colón en el Siglo XV.
-Si se recuperó la participación en política, ¿cuáles son entonces las razones para entender el fenómeno del voto a Miguel del Sel?
-La razón política la emparento mucho con la conveniencia y la difusión de los medios de comunicación sobre la realidad. Cuando el Estado tiene un canal y la oposición, o si se quiere el mensaje contrario al gobierno, tiene todos los otros medios de comunicación, la gente no se entera de todo lo bueno que pudo haber hecho este gobierno. De los medios, el gobierno solo recibe agravios, insultos y una campaña en contra de manera descarada, cuando yo puedo creer que algunas cosas que el gobierno hace no me gustan, porque de hecho hay cosas que no comparto. Pero cuando uno recorre los últimos ocho años encuentra una nueva manera de hacer política. Con Duhalde aparecieron los planes Trabajar y otras medidas que frenaron la situación social, pero no hubo cambios profundos, estructurales. El nuevo gobierno, a partir de Néstor Kirchner y después Cristina, es el que empieza a tocar intereses de los más poderosos para volcarlos a favor de las grandes mayorías. Allí es donde empiezan las políticas sobre derechos humanos, las asignaciones universales, se empieza a aportar cifras importantes para educación, pasando del 3 por ciento del presupuesto a invertir el 6,5; se construyen 350 mil viviendas, 1400 escuelas, se aumentan los salarios, se jubilan dos millones y medio de jubilados que nunca lo hubiesen podido hacer, se recuperan los fondos de los jubilados y en dos años suman la misma cifra que las AFJP habían reunido en 12, y se va por el matrimonio igualitario. La tendencia es siempre a favor de los que trabajan, los que menos tienen.
-¿Esa transformación perjudica solo a los que más tienen?
-La clase media siente que es la más castigada y que no saca ningún rédito en todo esto. Pero por ejemplo, la gran mayoría de la gente de clase media que yo conozco ha cambiado hasta dos veces el auto en estos años de Néstor y Cristina, cuando venía de autos muy viejos en años anteriores. Un amigo tenía una empresa quebrada por una cifra impagable y a partir de este vuelvo económico logró la resurrección de la empresa, tal mejoría que permite que tres familias viven del mismo negocio. Los docentes hoy están con un sueldo muy interesante, una familia donde la pareja trabaje y tengan un sueldo cercano al docente puede vivir dignamente y no solo eso, sino también para poder irse de vacaciones. Cada vez que hay un feriado largo las terminales de colectivo no dan a vasto, los departamentos que se alquilan en lugares turísticos están sobrepasados, los hoteles llenos. Y esto no es por arte de magia. Con su mensaje los medios nos quieren hacer creer que si la Argentina la gobernara un liberal estaríamos mucho mejor. Y no es así. Porque los que apostaron por el consumo interno y a las economías regionales fue éste gobierno. Los otros hubiesen apostado al libre mercado, le hubiesen dicho sí al ALCA (Area de Libre Comercio para las Américas) y estaríamos vinculados a esas políticas que ya sufrimos y nos llevaron a las peores de las crisis.
-Esa crisis cruzó el charco y paradójicamente llegó a los países más poderosos del mundo.
-Por suerte nos corrimos de ahí. Hoy en día aquellos países que siguieron esas recetas, por más que sean poderosos, están en la misma situación que nos encontrábamos nosotros diez años atrás. Un país que no respeta el comercio interior no tiene manera de poder sustentarse en el tiempo. Puede traer un verano, como nos trajo el uno a uno en la paridad monetaria, pero que nos llevó a una recesión interminable, con fábricas cerrándose, flexibilización laboral, jornadas de trabajo de doce horas; todo eso imponen las recetas liberales. Hoy se ha vuelto a hablar de paritarias y se logró el salario digno, beneficios que recuperó la gente por las políticas del gobierno. Con todo esto no digo que está todo bien, pero sí creo que hay un momento histórico que hay que saber acompañar. La información que corre a nivel nacional es que este gobierno es populista, hace todo mal, y que en el exterior no nos ven como un país serio. Y en verdad es todo lo contrario. Hace falta escuchar un discurso de Cristina en Unasur (Unión Suramericana de Naciones) para ver cómo los líderes sudamericanos la respetan; hace falta escuchar hablar a periodistas y políticos de otras latitudes para ver cómo respetan este momento de Sudamérica. Los otros días, en un discurso, escuché a la presidenta de Brasil (Dilma Rousseff) diciendo que si Argentina y Brasil juntan sus economías serían la tercera o cuarta economía mundial, y que las reservas de un Banco de Sur, pensado para financiar el desarrollo de países sudamericanos, llegarían a ser la cuarta reserva mundial. Eso es lo que se viene: formar un Banco del Sur para apuntalar a los países con más necesidades. No es casual que el gobierno reciba los ataques de los medios después de aprobada la Ley de Medios, cuando la concentración de medios hace que se forme opinión y descaradamente tres tapas de un diario hacen que se ponga a un Ministro de Economía cuando el presidente del aquel momento no tenía idea de adónde disparar. Se dijo que seis tapas de un diario pueden tumbar a un presidente. Me parece que en ese contexto tenemos que saber valorar lo que se consiguió en ocho años. ¿Es suficiente? No, claro que no es suficiente. Hay que ir por más.
-¿La discusión por la resolución 125 no es el mejor ejemplo para descubrir cómo los medios de comunicación informan y desde qué lugar lo hacen?
-En el 2008 se hizo una desinformación sobre la 125, porque era una ley que beneficiaba a todos los productores que tuvieran 500 hectáreas para abajo, y pagaban más los que tenían de 500 hectáreas para arriba. El 80 por ciento de los productores agropecuarios tiene menos de 500 hectáreas, es decir que se beneficiaban los que menos tenían. Porque la ley contemplaba el flete a puerto, la subvención del gasoil para la siembra y cosecha, y terminaban pagando mucho menos de retención que lo hacen actualmente. Desinformando, votaron a favor de los 35 puntos de retención, beneficiando a los grandes. Así como tienen poder para generar opiniones contrarias, desinformando de tal manera, decidieron mantener las retenciones como estaban. El gobierno, que tiene más virtudes que errores, recibe un ataque permanente de la mayoría de los medios. Muchos a Cristina no la quieren por la sola condición de ser mujer y la imagen de fortaleza que dio, a pesar de todo lo que sufrió en el 2008, con la crisis de 2009 y luego con la muerte de Néstor. Hay candidatos a presidente que hablaban de la política educativa de Chile. ¡No saben de lo que dicen! En Chile no hay educación pública, se vienen a estudiar a la Argentina porque allá hipotecan su vida para ir a la Universidad. Cuando un candidato a presidente me dice sobre cómo nos pasaron los chilenos como Nación le pido que me de datos. Los funcionarios nacionales tienen datos de todo y cuando toman una medida la explican con números. La oposición pide el 82 por ciento móvil para los jubilados sin decir de dónde se financia. No me podés decir que la plata está cuando sabés que hay vencimientos de deuda que hay que pagar y a los jubilados se les aumenta dos veces por año, recientemente en un 16 por ciento, y la mínima quedó en 1400 pesos. ¿Alcanza? Y no alcanza, qué va a alcanzar. Por eso hay que seguir profundizando el modelo.
-¿Creíste que el país iba a tomar este rumbo cuando ganó Néstor Kirchner en el 2003?
-Sí, por una experiencia personal. En el momento que Duhalde era presidente me fui al sur, anduve por Puerto Madryn, y allí empecé a conocer quién era Néstor. Recuerdo una conversación con un pescador al que le pregunté por el momento político. Me dijo que iba a ganar Néstor y me aseguró que era el único que podía cambiar algo. Un año después, cuando Néstor ya era presidente, lo volví a ver y me adelantó que íbamos a pagar la deuda externa. Le pregunté cómo podía ser si la deuda es impagable. No, no, me dice, se está trabajando para acumular divisas y poder pagarle al Fondo Monetario Internacional para que ellos así no tengan más control sobre la economía argentina. Todo eso me lo dijo el pescador. Y resulta que éste es el único gobierno que no tomó deuda externa. Nos estuvieron mintiendo en la cara años enteros. Había otra manera de hacer las cosas. Ahora uno va a la granja y el comerciante vende, va a la verdulería y vende, el del supermercadito también, el que construye departamentos no para. En 2001 amigos arquitectos llevaban más de ocho años sin levantar una casa. Y ahora la construcción no se detiene. Los mismos que se quejan de las retenciones son los que levantan torres en la ciudad y el metro cuadrado de su precio no para de subir. Si escucho el discurso de Néstor cuando asume en Casa de Gobierno se me pone la piel de gallina. Y eso que Cristina es mucha mejor oradora. Pero Néstor dice en ese discurso que no va a dejar en la puerta de Casa de Gobierno ninguna de las convicciones que lo llevaron allí. Después, en la Escuela Mecánica de la Armada hace descolgar los cuadros de los represores. El rol del Estado no es asesinar y hacer desaparecer gente. Ni robar bebés o propiedades, como hicieron. Es un insulto que nos quieren hacer vender eso como una guerra. Torturar y hacer desaparecer gente es inmoral en cualquier parte del mundo. Los que hicieron eso tienen que pagar. El indulto es un insulto a la sociedad. Cuando Néstor cambia todo lo que hicieron antes Alfonsín, Menem, De la Rúa y pone las cosas en su lugar uno siente mucha tranquilidad. Y es ahí donde recibe el ataque, cuando se habla que Papel Prensa fue comprado de manera fraudulenta y de la mano de los militares, cuando se muestran las fotos de los curas con los militares y los dueños de los medios de comunicación todos juntos.
-¿Cómo te enteraste del fallecimiento de Néstor Kirchner?
-Estaba trabajando en Cerro Porteño (Paraguay), a punto de comenzar el entrenamiento. Justo ese día tenía conferencia de prensa. Envíe saludos y condolencias diciendo que había muerto el mejor presidente que habíamos tenido en los últimos 50 años, y que estaba muy dolido por su muerte. En ese momento me pareció que se podía perder la continuidad de un proyecto de gobierno a favor de la gente. Por eso yo digo que hay dos maneras de gobernar: a favor de los intereses económicos y de los grandes grupos empresarios, o a favor de la gente. Si se gobierna a favor de la gente te enfrentas a los grandes grupos económicos. Por eso no puede ser que en la campaña otros candidatos a presidente hablen de inflación, cuando encima hay una tasa de crecimiento de un 12 por ciento anual y una de inflación de entre 10 y 12, porque tampoco es el 7 u 8 por ciento que habla el Indec, pero no está más arriba la inflación que el crecimiento. Inflación es cuando íbamos a comprar una videocasetera a la mañana por 7.500 australes y a la tarde valía 14.000, y al otro día 21.000. Eso es inflación. Yo respeto mucho a Raúl Alfonsín porque tiene su mérito en esta continuidad democrática, pero esa situación la vivimos con su gobierno y ahora el hijo me dice por televisión que tenemos inflación.
-¿Cuáles son las deudas del gobierno?
-Queda mucho por hacer. Es necesario seguir profundizando el modelo a favor de las mayorías. Es necesario a nivel nacional, sí o sí, una ley de alquiler. No puede ser que para entrar a alquilar te pidan de contado cuatro alquileres todo juntos, cifra que no cualquier trabajador tiene. Hay que sacar un crédito para poder entrar a alquilar. Se necesita una ley de crédito para los que tienen un poder adquisitivo intermedio y se puedan comprar una casa pagando en 20 años. Eso está faltando. Esa es la pata floja del gobierno para llegar a la clase media. Y mirá que yo creo que primero están las necesidades, primeros estoy con los chicos, primero la educación y la salud pública; primero están los jubilados, los trabajadores. La meta es achicar la brecha, pero siempre hacia arriba. Sueño en que algún día allá un estado de bienestar que les permita a todos tener una vivienda, salud y educación. También creo en el merito propio, no es lo mismo el que se esfuerza y el que no, el que estudia y el que no; es decir que todos tengan la misma línea de partida pero no de llegada, no somos todos iguales. Hay que respetar siempre las libertades individuales, siempre que mis libertades no avasallen las del otro.
"La individualidad te pondrá en el firmamento pero sólo la construcción colectiva nos reivindicará frente a la historia" Néstor Kirchner
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domingo, 21 de agosto de 2011
lunes, 27 de junio de 2011
Basta con ver (Eduardo Aliverti)
De: Página12
Habrá que observar cuidadosamente los aciertos y errores del tejido oficial que se corroboró.
Tanto la designación de Boudou como la integración de listas revelan, en primer lugar, una muy significativa pérdida de peso de las estructuras territoriales y sectoriales del Partido Justicialista, más lo que le toca a la CGT en igual sentido. Ya había sido un enorme aviso ubicar a Gabriel Mariotto en compañía de Daniel Scioli con todo lo que, por si fuera poco, el titular de Afsca escenifica como voz cantante principal de la ley de medios. Hay un reforzamiento impresionante de la autoridad presidencial, pero con un giro que deja muchos heridos en el PJ. Es por eso que debe mirarse con mucha atención el entramado de lo que, tal vez, ya pueda señalarse como la construcción de una fuerza basada en nuevos cuadros, gente más joven y paulatino desmontaje del aparato peronista tradicional. Algunos se animan a llamarla “cristinismo”. Y en parte por eso vale retroceder en la cronología de la semana hasta el anuncio presidencial de ir por la reelección. No pasa todos los días que un hecho tan ampulosamente obvio despierte reacciones propias de una sorpresa espectacular. Pues acaba de pasar.
Por razones de seriedad analítica, primero pongámonos de acuerdo en dejar de lado a Elisa Carrió. Enloqueció hace ya tiempo. Casi el mismo tiempo en que no se dedica a hacer política, sino a como quiera definirse esa manía de destruir todo lo que construye. Pero hasta ahí, con mucha benevolencia, podría considerarse que la rigieron serios problemas de carácter, capaces de impedirle tomar decisiones acertadas. El punto inflexivo ocurrió en el almuerzo con Mirtha, cuando, para estupefacción de la propia Legrand, aseveró que la impactante manifestación popular durante el velatorio de Kirchner fue organizada por Fuerzabruta. Desde esa afirmación, quedó claro que no se está ante alguien con propiedades mentales intactas. Ahora, al cabo del anuncio, señala que Cristina la engañó con su luto y sus lágrimas, tras haber insistido hace meses con el vómito a cuatro vientos de que la Presidenta no sería candidata porque es una incapaz para seguir gobernando sin su marido. Es improbable encontrar la forma de no juzgar que volcó completamente. Es tal la impotencia, la falta de respeto, el resentimiento, que se impone acordar en eso de que Lilita no hace política. Hace el show de frustración de quien no tiene nada que perder más que su conciencia. Algo similar le cabe a El Padrino; pero en su caso, más que de demencia, se trataría de decrepitud. Aseguró que en quince días se conocerán las verdaderas encuestas. A resultas de ello, es irrefrenable no asimilarlo a su ex socio, Alberto Rodríguez Saá, cuando en 2003, montado en el escrutinio de una mesa electoral de Necochea, previno sobre maniobras mediáticas que lo daban perdedor.
Si salimos del radio de acción de los platos voladores, Francisco de Narváez dijo que Kirchner eligió morirse antes que perder las elecciones. No pudo ampararse en que lo sacaron de contexto. A las pocas horas de tamaña barbaridad, quiso aclarar que no intentó ofender; pero dichos de ese tipo no tienen retorno. Cualquier manual de psicología barata explica los fallidos ostensibles, y estamos hablando de la reacción de un candidato a gobernador bonaerense, a pocas horas de certificarse que va Cristina. ¿Es eso lo que corresponde esperar de un aspirante con pretensiones? ¿Es todo lo que tiene para decir? ¿Y toda la artillería de la prensa opositora pasa solamente por lo escandaloso de que la Presidenta haya formulado el anuncio en cadena nacional? Sí, es así. Y da la medida de aquello que es lo único de que pueden asirse: el insulto, la ofensa, la elevación de lo baladí a argumento primordial, la corroboración de que muerto Kirchner les desapareció el atajo para mostrarse taitas. Tan es así, que ni siquiera pudieron apoyarse en alguna reacción adversa de la Bolsa, del valor de los bonos, de alarma en el establishment. Al contrario. Lo que ocurrió en esos ámbitos fue la tranquilidad, e incluso el entusiasmo, porque les va poco menos que mejor que nunca gracias al dichoso populismo que tanto denigran. Y si así no fuera, y tal como lo confiesan en su conjunto, secreteado, esos grandes actores de la economía prefieren la permanencia de quienes demuestran capacidad de mando. No quieren más helicópteros. Son conscientes de que, al revés de hace diez años, cuando lo inorgánico de la protesta social les permitió reconstituirse y asentarse en una transferencia de ingresos prodigiosa, a su favor, esta vez hay mucha polenta –mucha gente joven, sobre todo– que estaría dispuesta a defender el nunca menos.
A partir de ese último aspecto, merece observarse lo juiciosos que resolvieron ser otros referentes de la oposición. El hijo de Alfonsín; su postulante a vice; Hermes Binner, consultados todos sobre lo que harían con los grandes trazos de la economía, respondieron –por ejemplo– que de ninguna manera sería cuestión de desfinanciar al Estado eliminando las retenciones al agro. Y aclararon que la distancia, crecientemente acotada, entre inflación real y cotización del dólar, no debe ser resuelta con devaluación brusca. Es decir: un marco declarativo que no le deja espacio a locuras. De ahí en adelante, a la comandancia mediática opositora no le resta mucho más que agarrarse de artificios o realidades susceptibles de herir al Gobierno, pero no como afectación electoral: Schoklender, Inadi, Jaime, amigotes que ganan licitaciones de obra pública. O un título principal, de portada, el jueves, dedicado a vender el humo de que fue Cristina quien resolvió la asistencia de público riverplatense al estadio. La información no se aprecia fundamentada en la crónica. Nadie descarta que la Presidenta haya intervenido, por consejo del comité de seguridad futbolístico, en aras de una eventual disminución de riesgo incendiario frente a la probabilidad de que River perdiera la categoría. Pero la intencionalidad del título, claramente, fue que River tiene coronita, según lo que le hubiera correspondido tras los incidentes del partido en Córdoba. En función de eso, la apuesta a generar rencor. El dato, o la obviedad, sirven para testimoniar en qué tiene que gastárselas la jefatura opositora. Pino, para peor, se les salió de madre convincente y, no conforme con pretender que medio mundo se encolumne tras su efigie, acabó por dividir a toda su tropa. Una verdadera lástima, porque su espacio era el mejor para correr al Gobierno desde una izquierda moralista de apunte fiscalizador, noble, acumulativo.
Este gobierno o esta Presidenta en particular, no más que una firme pero moderada expresión de eso que se conoce como modelo inclusivo, equilibrador de algunas de las desigualdades sociales más profundas, actuante de la integración regional contra las eternas pretensiones del Imperio y sus adláteres, enfrenta desafíos tan grandes como la inexistencia de un destino que no sea el que se quiera construir. Hay una economía que continúa primarizada, dependiente en exceso de la demanda alimentaria de los chinos y sujeta en gran medida al intercambio automotriz con Brasil. Hay una clase dominante rapiñera y antinacional, sin perjuicio de su desconcierto. Hay los lobbies devaluadores, los gauchócratas insaciables aunque hoy llamados a silencio, las usinas del odio de clase. Hay la impericia de dejar ciertos campos orégano que esa contra, sólo provisoriamente, no sabe aprovechar. Y hay que un segundo mandato –o tercero, según quiera vérselo– es calculado a priori como el del desgaste inevitable. Mandan, por tanto, dos preguntas básicas. ¿Hay que prepararse para esa inevitabilidad, consistente en que Cristina terminará agotando junto con lo que representa o quiere imaginarse? ¿O hay que entrenar para que eso no ocurra, porque no es honesto entregarse a que una sola persona o unos pocos cuadros políticos, en el mejor de los casos, resuelvan por nosotros? Como sea, si falla esto que, como pudo o como quiso, se diferenció de los cantos de sirena liberales, la responsabilidad será de los que se sientan a esperar.
Por lo pronto, basta con ver quiénes son los furiosos, los embroncados y los ambiguos, para saber o intuir de qué lado hay que pararse.
jueves, 18 de noviembre de 2010
lunes, 30 de agosto de 2010
JPF: Un análisis del poder
Sé que no es lo ideal esto del copypaste, pero esta nota de opinión de José Pablo Feimann lo amerita.
Publicado en Página 12 lunes 30 de agosto
Publicado en Página 12 lunes 30 de agosto
El discurso que la presidenta CFK ofreció el 24 de agosto fue más allá de lo que han ido todos los discursos de los presidentes argentinos hasta la fecha. Nadie –ni siquiera el primer Perón o Evita– procedieron a una destotalización de la estructura del poder en la Argentina. Analíticamente, destotalizó, en primer término, la totalidad y luego la armó otra vez para exhibir su funcionamiento. ¿De qué estaba hablando la Presidenta? Del poder en las sombras, del poder detrás del trono, del verdadero poder. ¿Cuál es? Es el poder mediático. La filosofía occidental de los últimos 45 años se ha equivocado gravemente. Para salir de Marx y entrar en Heidegger (como crítico exquisito de la modernidad pero desde otro lado al de Marx) se vio obligada a eliminar al sujeto, tal como Heidegger lo había hecho con innegable brillo desde su texto La época de la imagen del mundo. También Michel Foucault dio por muerto al hombre. Barthes, al autor. Al estilo. Deleuze, desde Nietzsche, a la negatividad, o sea: al conflicto en la historia. Y la academia norteamericana sistematizó todo esto incorporando con fervor a los héroes de la French Theory. El fracaso es terrible y hasta patético. En tanto los posmodernos postulan la muerte de la totalidad, el Departamento de Estado postula la globalización. En tanto proponen la muerte del sujeto, el Imperio monta brillantemente al más poderoso sujeto de la filosofía y de la historia humana: el sujeto comunicacional. Y ésta –hace años que sostengo esta tesis que en Europa causa inesperado asombro cuando la desarrollo– es la revolución de nuestro tiempo. El sujeto comunicacional es un sujeto centrado y no descentrado, logocéntrico, fonocéntrico, ajeno a toda posible diseminación, informático, bélico, enmascarador, sometedor de conciencias, sujetador de sujetos, creador de realidades virtuales, creador de versiones interesadas de la realidad, de la agenda que determina lo que se habla en los países, capaz de voltear gobiernos, de encubrir guerras, de crear la realidad, esa realidad que ese sujeto quiere que sea, quiere que todos crean que es, que se sometan a ella, y, sometiéndose, se sometan a él, porque lo que crea el sujeto absoluto comunicacional es la verdad, una verdad en la que todos acabarán creyendo y que no es la verdad, sino la verdad que el poder absoluto comunicacional quiere que todos acepten. En suma, su verdad. Imponer su verdad como verdad para todos es el triunfo del sujeto comunicacional. Para eso debe formar los grupos, los monopolios. Debe apoderarse del mercado de la información para que sólo su voz sea la que se escuche. Para que sean sólo sus fieles periodistas los que hablen. Una vez que esto se logra el triunfo es seguro. El arma más poderosa de la supraposmodernidad del siglo XXI radica en el mayor posible dominio de los medios de información. Que ya no informan. Que transmiten a la población los intereses de las empresas que forman el monopolio. Intereses en los que todas coinciden. Asombrosamente ningún filósofo importante ha advertido esta revolución. Foucault se pasó la vida analizando el poder. Pero no el comunicacional. ¡Por supuesto! ¿Si había negado al sujeto cómo iba a analizar los esfuerzos del poder por constituirlo de acuerdo a sus intereses? Nadie vio –además, y se me antoja imperdonable– al nuevo y monstruoso sujeto que se había consolidado. Superior al sujeto absoluto de Hegel. Algo atisbó Cornelius Castoriadis. Pero poco. Relacionó las campañas electorales con las empresas que las financian. Pero –insisto–, aquí lo esencial es que el tema del sujeto ha vuelto a primer plano. Colonicemos al sujeto, hagámosle creer lo que nosotros creemos, y el poder será nuestro. El poder empieza por la conquista de la subjetividad. Empieza por la construcción de algo a lo que daré el nombre del sujeto-Otro.
Formulemos –como punto de partida de esta temática esencial– la obligada pregunta: ¿qué es el sujeto-Otro? Es lo Otro del sujeto. Escribo Otro con esa enorme O mayúscula para marcar la ajenidad que el Poder consigue instaurar entre el sujeto y lo Otro de sí. Heidegger transitó bien está temática. Lo que yo llamo sujeto-Otro es ese sujeto que –según Heidegger– ha caído “bajo el señorío de los otros” (Ser y Tiempo, parágrafo 27). He aquí un señalamiento brillante y preciso: el señorío de los otros. Heidegger amplía el concepto: quien cae bajo ese señorío (el de los Otros) “no es él mismo, los otros le han arrebatado el ser”. “El Poder, al someter mi subjetividad, elimina mis proyectos, mi futuro más propio, lo que hubiera querido hacer con mi vida. Mis posibilidades (...) son las del Otro, son las del Poder, las que me vienen de afuera. Ya no soy yo quien decide, soy decidido” (JPF, La historia desbocada, Capital Intelectual, Buenos Aires, 2009, p. 128). Heidegger, sin embargo, se remite a la esfera ontológica: lo que se pierde es el ser. No creo que debamos poner el acento ahí: lo que se pierde es la subjetividad, la conciencia, la autonomía de pensar por nosotros mismos, pues pensamos lo que nos hacen pensar, decimos lo que nos hacen decir y nos convertimos en patéticos, bobos, manipulados defensores de causas ajenas. CFK manejó la temática con precisión y con una audacia que –yo, al menos, y ya tengo mis años viviendo siempre en este país– no le vi a ningún presidente. Cuando retoma la frase de tapa de Clarín y la da vuelta es donde revela qué es el Poder. Clarín titula: “El Gobierno avanza en Papel Prensa para controlar la palabra impresa”. Detrás de esta frase está toda la campaña “erosionante” (por utilizar un concepto del revolucionario popular agrario Buzzi, fiel a sus bases hasta la muerte, hasta matar a la FA sometiéndola a los intereses de la Sociedad Rural, manejada hoy por el “Tano” Biolcati, descendiente de la “chusma ultramarina” que Cané desdeñaba, y no por Martínez de Hoz o por el elegante señor Miguens) de la oposición. Es decir, el Gobierno es autoritario, enfermo de poder y siempre empeñado en silenciar a todos. CFK le da la razón a Clarín: “Clarín piensa que quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa. Quiero en esto coincidir con Clarín. Claro, quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa. ¿Por qué? Porque Papel Prensa Sociedad Anónima es la única empresa que produce en el país pasta celulosa para fabricar papel de diario, fabrica el papel de diario, lo distribuye y lo comercializa en lo que se conoce en términos económicos y jurídicos como una empresa monopólica integrada verticalmente. ¿Por qué? Porque va desde la materia prima hasta el insumo básico, pero no solamente produce ese insumo básico sino que además determina a quién le vende, cuánto le vende y a qué precio le vende. Por eso coincido con Clarín en que quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa en la República Argentina”.
El Poder –en cada país– tiene que formar monopolios para tener unidad de acción. No se tiene todo el poder si se tiene sólo Papel Prensa, que implica, es verdad, el control de la palabra impresa. Pero hay que tener otros controles. Sobre todo –hoy, en el siglo XXI, en esta supraposmodernidad manejada por la imagen– el poder de la imagen. Y el de la voz radial, siempre penetrante, omnipresente a lo largo de todo el día. Se trata de la metralla mediática. No debe cesar. ¿Por qué este Gobierno se complica en esta lucha con gigantes sagrados, intocables? O lo hace o perece en cualquier momento. Desde la campaña del señor Blumberg se advirtió que los medios podían armar una manifestación popular en pocas horas. Toda la gilastrada de Buenos Aires salió con su velita detrás del ingeniero que no era e impulsada por Hadad y la ideología-tacho que –en ese entonces– era una creación de Radio 10. La ideología-tacho es un invento puramente argentino. Como el colectivo, el dulce de leche y Maradona. Uno toma un taxi en cualquier parte del mundo y el taxista no lo agrede con sus opiniones políticas. Lo deja viajar tranquilo. Sigamos: la segunda, terrible señal de alarma fue durante las jornadas “destituyentes” y “erosionantes” del “campo”. Sin el apoyo inmoderado de “los medios” habría sido un problema menor. Pero la furia mediática llegó a sus puntos más estridentes. La “oposición” no es esa galería patética de ambiciosos, torpes e impresentables políticos que pelean mejor entre ellos que con sus adversarios. Son los medios. La derecha no tiene pensadores, tiene periodistas audaces, agresivos. Y la mentira o la deformación lisa y llana de toda noticia es su metodología.
El análisis de CFK fue excesivamente rico para una sola nota. Hasta aquí tenemos: Videla convocó a La Nación, Clarín y La Razón y les entregó Papel Prensa. Al ser el Estado desaparecedor socio de la sociedad que se formó, esos diarios no sólo apoyaron o colaboraron con un régimen abominable, fueron sus socios. ¿Para qué? CFK lo dice así: “Durante esos años se escuchaba mucho el tema defender nuestro estilo de vida. Nunca pude entender exactamente a qué se referían cuando se hablaba de defender nuestro estilo de vida. Yo no creo que la desaparición, la tortura, la censura, la falta de libertad, la supresión de la división de los poderes puedan haber formado en algún momento parte del estilo de vida de los argentinos”. Sí, en el momento en que se constituye Papel Prensa y Videla les pide a los grandes diarios que –ahora sí: a muerte– defiendan la lucha en que están empeñados, el estilo de vida argentino, para ser defendido, requería los horrores de la ESMA. Hay un libro de Miguel Angel Cárcano: El estilo de vida argentino. En sus páginas se traza una imagen idílica, campestre, cotidiana y señorial del general Roca. Ese es –para Cárcano– un héroe de nuestro estilo de vida. El de ellos, el de la oligarquía que hizo este país a sangre fuego y a sangre y fuego lo defendió siempre que se sintió atacada. Los herederos de Cárcano y Roca todavía lo defienden. Si se les deja el poder de “formar la opinión pública” como siempre lo hicieron volveremos al país que desean: el del neoliberalismo, el de los gloriosos noventa. Conservarán el poder. Al que CFK dibujó así: “Si hay un poder en la República Argentina, es un poder que está por sobre quien ejerce la Primera Magistratura, en este caso la Presidenta, también por sobre el Poder Legislativo y, mal que pese, también por sobre el Poder Judicial (...) es invisible a los ojos”. Es el poder que tan impecablemente definió un otrora misterioso personaje: “¿Presidente? Ese es un puesto menor" ” .
Nota: la última frase pertenece al CEO de Clarín Héctor Magnetto.
PD: Otra visión sobre el mismo tema la podés leer en el blog "Republica Unida de la Soja"
Nota: la última frase pertenece al CEO de Clarín Héctor Magnetto.
PD: Otra visión sobre el mismo tema la podés leer en el blog "Republica Unida de la Soja"
jueves, 18 de febrero de 2010
El mundo del revés
Si se defienden algo malo habrán hecho.

Y este como se puede apreciar claramente, por la pluma independiente y con ética periodística profesional, la cual evita formar opinión sobre el tema tratado , limitándose únicamente a "informar" es de clarín "El gran diario argentino"
¿Cómo puede ser que el gobierno tenga la potestad de otorgar aumentos de sueldo a los trabajadores?
¿De cuanta perversidad es capaz esta señora, que sólo le interesa comprarse carteras y parecer una maestra ciruela?
Con razón este país está en crisis permanente, si primero se otorgan jubilaciones sin ton ni son, incluso a amas de casas que en su vida trabajaron, luego se crea una asignación universal por hijo, lo cual por cierto hará que los negritos tengan más y más negritos, para poblar esas villas que tanto afean a las ciudades, ¿y ahora esto?
Este recorte es de Pagina12
Y este como se puede apreciar claramente, por la pluma independiente y con ética periodística profesional, la cual evita formar opinión sobre el tema tratado , limitándose únicamente a "informar" es de clarín "El gran diario argentino"
sábado, 26 de diciembre de 2009
Entrevista a Horacio Verbitsky
Fuente:
ENTREVISTA A HORACIO VERBITSKY
“Macri no tiene chances presidenciales”
Mordaz como siempre, sostiene que Macri es “un hombre teledirigido”, que la Ciudad es un laboratorio de fuerzas sin proyección nacional y que los K desafiaron poderes “sin una construcción política sólida”.
Por Martín Rodríguez
Horacio Verbitsky produce pánico en todo político citado en su columna dominical de Página/12. Uno imagina al político en cuestión, en el living o quincho de su casa, suspirando si esa cita lo deja más o menos bien parado. Verbitsky es uno de los columnistas más lúcidos e ideológicamente claros de la prensa argentina. Su yeite de hacer públicos los nombres completos o las genealogías familiares de los políticos (“yo sé todo de vos”) también cuaja en un modo más profundo de ver la política: una trama sanguínea de corporaciones (Iglesia, familias, grandes propietarios) a la que el periodismo debe hacer pública. Verbitsky también es un dirigente de los derechos humanos hace años, y sobre esa historia de sangre derramada ancla sus valoraciones más visibles acerca de la política y los políticos. Hablamos con él de predicciones y balances de cara a un 2011 cada vez más teñido de esoterismo.
–¿Por qué Macri llega al poder?
–En primer lugar, porque hay un hartazgo manifiesto hacia los gobiernos pretendidamente progresistas como el de Ibarra y Telerman. Frente a eso, surge Macri como una oferta de populismo conservador, con un proyecto muy bien pensado, con mucha antelación. Macri decidió comenzar su carrera política en 2002. Viajó con De Narváez y Burzaco a Estados Unidos. Ahí se reunieron con Arturo Valenzuela y crearon una fundación que manejaba De Narváez. Previamente, Macri había programado su lanzamiento político a través de la presidencia de un club de fútbol, siguiendo el modelo Berlusconi. Macri es Maurizzio Macri, todas sus referencias políticas son de Italia, donde su abuelo fue un dirigente político importante.
–¿Un dirigente de dónde?
–El abuelo de Macri creó un partido que se llamaba Partido del Homo Qualunque, que quiere decir el “partido del hombre cualquiera”. Y es una expresión que hasta hoy se usa en la política italiana: el qualunquismo. Digamos: el razonamiento de Radio 10. Fue un partido importante en los primeros años de la posguerra, en el reagrupamiento de las fuerzas que habían sido fascistas antes, hasta que con apoyo de Estados Unidos surgió la Democracia Cristiana como alternativa. Pero en los primeros años de posguerra fue un partido que llegó a ser árbitro de la política italiana. Ése es el abuelo de Macri, padre de Franco. Entonces, su referencia es Berlusconi. Y su desempeño como presidente de un club muy popular es parte de su lanzamiento político, sumado al desencanto por las gestiones pseudoprogresistas. Y en un electorado que ha mostrado unas veleidades notables… Ésta es la ciudad donde gana Alfredo Palacios y Erman González. Bandeos de derecha a izquierda casi siempre, eludiendo a las grandes fuerzas nacionales; un “laboratorio de terceras fuerzas” que después, rara vez, han tenido viabilidad nacional.
–¿Macri tiene potencialidad como para liderar por derecha al peronismo?
–Me parece que es demasiado ignorante y torpe para eso. Es lo que él quisiera, obviamente. Digamos, la gran discusión ideológica dentro del macrismo, o táctica, que para ellos no tiene diferencia, ha sido cómo relacionarse con el peronismo. Jorge Macri planteaba que había que profundizar la alianza con Solá en la provincia y tener una política proactiva hacia el peronismo. En cambio, los consiglieris de Macri –Caputo y Torello– planteaban que había que esperar que el peronismo viniera a buscarlos. Un peronismo sin candidato, destruido, y del cual Macri, desde afuera, iba a ser su candidato. Eso revela un escaso conocimiento del peronismo y un sobredimensionamiento de la personalidad de Macri, que no es una gran figura para que alguien vaya a buscar.
–Hace poco Montenegro contaba que, en una audiencia en la Legislatura, Marcelo Saín miró hacia donde estaba Ibarra y le dijo: “¡Ustedes tendrían que haber hecho esta policía!”. ¿Una verdadera política progresista, a la luz del crimen de Carballo, asesinado por la Federal en un recital de Viejas Locas, no era crear una policía?
–Sí, por supuesto. Lo que pasa es que Macri es incapaz de hacerlo. Su idea de la Policía Metropolitana fue pedirle un candidato a la DEA, el Fino Palacios. Eso lo dijo Macri. Cuando él explica por qué lo designa, dice que le pide un candidato a la DEA, a la embajada de Estados Unidos y de Israel. Esto califica perfectamente quién es Macri: un hombre absolutamente teledirigido, dispuesto a cero gesto de autonomía. Digo: que Palacios haya caído en la trama de las escuchas es un dato menor y accesorio, el dato central es que Macri, cuando creó la Policía Metropolitana, fue a pedirle un jefe a la DEA y a la embajada de Israel. Y, por otro lado, están tratando de crear un cuerpo de elite, cuando ellos lo que tienen son faltas municipales y delitos menores. Es decir, una cosa es la idea de encarar el tema de la seguridad, crear una policía, lo que presuntamente le habría dicho Saín al “ladriprogresismo”, como le dice Artemio López. Ahora, armar este monstruo que empezó Macri es una prueba de absoluta incapacidad.
–¿Qué piensa de la estrella de Pino Solanas y la cantidad de votos que consiguió? ¿Y cuál sería la proyección de un progresismo en la Ciudad?
–Ahí hay una contradicción. A mí me resulta difícil imaginar un gobierno progresista en la Ciudad desvinculado a un proyecto nacional. Y al mismo tiempo es evidente que el proyecto de Kirchner tiene un alto grado de rechazo en la Ciudad: es una ecuación de resolución imposible. Vamos a ver cómo se va a mover Proyecto Sur. Si Solanas cree que el 27 por ciento que sacó es suyo, va a ser como Carrió, que creyó que el 22 por ciento de las presidenciales de 2007 eran para ella y terminó saliendo tercera en la Ciudad. Si entiende que fue la oferta más atractiva cuando había un fuerte rechazo al Gobierno nacional en la Ciudad y que se le sumaron votos de distintos sectores, incluyendo la derecha que quería cascotear al Gobierno nacional, y hace una política que no gire en torno de su personalidad, y amplía alianzas y consolida una fuerza, tiene posibilidades.
–En lo nacional, ¿qué pasó el 28 de junio? ¿El kirchnerismo dejó de interpretar a la sociedad?
–No, no creo que haya dejado de interpretar a la sociedad, creo que afectó demasiados intereses poderosos sin tener una base de sustentación proporcionalmente fuerte. Desafió a demasiados poderes sin una construcción política sólida, porque si tenés a Scioli como gobernador de Buenos Aires, tu construcción política es endeble; si estás recostado en el Partido Justicialista como lugar excluyente de acumulación política, estás en dificultades para hacer el tipo de política que Cristina hizo. Creo que han ido más a fondo que cualquier otro gobierno en medio siglo, han afectado intereses muy poderosos.
–¿Y no es entendible que la sociedad, justamente, no quiera eso, que es más conservadora y está a la derecha del gobierno?
–Mirá, la sociedad no existe, lo que existen son fuerzas políticas, sectores sociales, la sociedad es una abstracción, eso de que “la sociedad quiere, la sociedad no quiere”… Por ejemplo, en el caso de la Ley de Medios, hubo una estructuración política y una articulación social que respaldaron y permitieron su sanción, que en otro tipo de medidas no hubo. El kirchnerismo implicó un corte neto con una cantidad de decisiones políticas y económicas, pero no en cuanto al funcionamiento de la organización que lo respalda. El hecho de que Miguel Pichetto sea el presidente del bloque del Senado, uno lo recuerda de los tiempos de Menem, de Manzano… No lo digo por cuestionarlo, me parece que Pichetto ha sido un buen presidente de bloque, pero es una demostración de la escasez de construcción política distinta.
–Mi percepción es: una medida de un consenso indiscutido como es la asignación universal es casi resuelta en 10 minutos, con un decreto y un discurso no muy entusiasmado.
–El déficit de la construcción política consiste en eso. Una medida como esa por la cual hay sectores de la sociedad que están luchando hace 15 años, que tiene un impacto económico y social fuertísimo, anunciada de esa manera es un buen ejemplo de lo que estoy diciendo: de un déficit de construcción política y de la audacia de decisiones.
–Pero otras medidas confrontativas que no arrastran tanto consenso como las retenciones, se ponen en discusión, y una medida como la universalización, que serían “los fines distributivos”, no se discute del mismo modo.
–Eso tiene que ver con que las retenciones son una medida que implica una imposición directa sobre un sector poderoso. La asignación en cambio se paga con fondos recaudados de distintos orígenes, de distintos impuestos. No implica una confrontación con un sector que se agarra el bolsillo y dice “esto es mío”. Lo que pasó con la 125 no fue porque el Gobierno lo programó así, sino por la virulencia de la respuesta de la Sociedad Rural y sus aliados. El Gobierno lo hizo en términos parecidos a lo de la asignación. Ni siquiera un decreto, fue una resolución ministerial. Lo que pasa es que hubo una reacción fenomenal frente a la cual se movió con cierta dificultad, y puso en evidencia también ahí la endeblez de la construcción política. Porque le votó en contra Solá, Reutemann, Urquía, Cobos. Cuatro alianzas fuertes del kirchnerismo. O en Córdoba, por ejemplo, que en la elección de gobernador de 2007 el gobierno jugó a dos puntas: apoyó a Schiaretti a través de Jaime y De Vido, y a Luis Juez a través de Alberto Fernández. Cuando creés que todo suma, todo resta. Y hoy día tiene adversarios muy fuertes, tanto en Schiaretti como en Juez.
–Fogwill decía, en una entrevista reciente, “Macri ya fue”. ¿Usted qué 2011 imagina?
–Y sí, Macri ya fue porque es demasiado ignorante. La designación de Abel Parentini Posse como ministro de Educación es fruto de la ignorancia (NdR.: presentó su renuncia al cierre de esta edición). No tenía idea de la reacción que iba a provocar esa designación. Macri lo conocía de las columnas de La Nación, esa prosa rebuscada, pretenciosa, antigua, de Posse, que les encanta a algunas señoras y coroneles que conozco. Seguramente Macri leía esas columnas y le pareció buena idea. Además Posse está en todos estos movimientos de la derecha internacional, de Vargas Llosa, Aznar. Ahí seguramente hubo un contacto que los acercó. Y como nadie razonable quería aceptar, bueno, se les ocurrió esto. Hay un dato: en las elecciones del 28 de junio, Macri perdió el mismo porcentaje de votos que Kirchner. Los dos cayeron de 45 a 30 por ciento. La diferencia es que no hubo alguien que sacara más que Macri, Pino se quedó en el veintipico. Por eso queda en la memoria que Kirchner perdió. Pero Macri no tiene posibilidades presidenciales. Cobos tiene alguna. Pero, primero, no le va a ser simple llegar al gobierno. Y segundo, si llega no puede gobernar. Como no pueden Duhalde ni Reutemann.
–¿Y por qué no pueden?
–Porque un gobierno debería construir su base a partir de algo recibido de la gestión anterior. Estos vienen con una pretensión de tierra arrasada. Plantean propuestas que sólo cierran con represión en este contexto. Políticas de ajuste. Énfasis en la seguridad. Orden, disciplina. Acuerdo con las cámaras patronales agropecuarias. Duhalde se pasa chupándole las medias al poder económico concentrado. Con su movimiento productivo está todo el tiempo prometiéndoles devolverles ventajas que les han quitado. Todo eso sirve en un panorama electoral, en un contexto de barrida mediática contra el Gobierno, pero no sirve para gobernar. Imaginá una tapa de Clarín que diga que la crisis cobró otras dos víctimas. Duhalde se tuvo que ir igual. Por eso 2011 es interesante, pero 2012 es más interesante.
–A ver si entiendo: Kirchner patenta la gobernabilidad de esta década con paritarias, no represión a la protesta social, incorporación de las organizaciones sociales al aparato estatal…
–Desmontar ese esquema implica volver a uno de ajuste y represión. Y en eso no hay diferencias entre Cobos, Duhalde y Macri. Sólo que Macri se estrellaría más rápido, porque es más tonto. Pero mirá, acá hay un pacto tácito que se extiende del 83 a 2003: “Yo te dejo gobernar, y no vas a tener más golpes de Estado, si no tocás mis intereses económicos. Tu rol como político es hacer políticamente viable la política de ajuste establecida en el consenso de Washington”. Ese pacto se rompió en 2001, lo que pasa es que Duhalde trató de recrearlo, pero era ya un parche insostenible. Llega Kirchner, un desconocido de una provincia periférica, y rompe el pacto. Kirchner establece un pacto con sus votantes, no con los poderes establecidos. Y eso es lo que Valenzuela denuncia como inseguridad jurídica: que hay directores estatales en las empresas que tenían obligaciones negociables en las AFJP, controlando la inversión de los jubilados en esas empresas, que no autorizan aumentos de tarifas. Eso se denuncia porque pretenden resarcirse de las pérdidas que tuvieron por la devaluación, tras la quiebra del Estado. Lo que no hay hoy es una pata militar. Y no hay, también, por las políticas de Kirchner, porque en 2001 de nuevo estaban ahí, fragoteando, no para dar un golpe pero sí para participar en las decisiones. Presionando a la Corte Suprema para que cerrara los juicios. Planteando, vía Jaunarena, la fusión de Defensa con Seguridad, lo que yo describo “la pirámide verde-azul”, la seguridad y la defensa como un continuo indeferenciado donde hay una base azul y una cúspide verde, el proyecto de Duhalde que frenó Juanjo Álvarez (dijo que él renunciaba si hacían eso). Llega Kirchner y respalda el avance de los juicios de lesa humanidad, que Duhalde estaba saboteando, y descabeza la cúpula militar que pretendía volver a viejas prácticas. Hoy falta la pata militar porque los militares han aprendido muchas cosas y porque hubo una conducción civil firme como no hubo desde 1983 o como no hubo nunca en la historia argentina.
(NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 220, DEL 23/12/09).
ENTREVISTA A HORACIO VERBITSKY
“Macri no tiene chances presidenciales”
Mordaz como siempre, sostiene que Macri es “un hombre teledirigido”, que la Ciudad es un laboratorio de fuerzas sin proyección nacional y que los K desafiaron poderes “sin una construcción política sólida”.
Por Martín Rodríguez
–¿Por qué Macri llega al poder?
–En primer lugar, porque hay un hartazgo manifiesto hacia los gobiernos pretendidamente progresistas como el de Ibarra y Telerman. Frente a eso, surge Macri como una oferta de populismo conservador, con un proyecto muy bien pensado, con mucha antelación. Macri decidió comenzar su carrera política en 2002. Viajó con De Narváez y Burzaco a Estados Unidos. Ahí se reunieron con Arturo Valenzuela y crearon una fundación que manejaba De Narváez. Previamente, Macri había programado su lanzamiento político a través de la presidencia de un club de fútbol, siguiendo el modelo Berlusconi. Macri es Maurizzio Macri, todas sus referencias políticas son de Italia, donde su abuelo fue un dirigente político importante.
–¿Un dirigente de dónde?
–El abuelo de Macri creó un partido que se llamaba Partido del Homo Qualunque, que quiere decir el “partido del hombre cualquiera”. Y es una expresión que hasta hoy se usa en la política italiana: el qualunquismo. Digamos: el razonamiento de Radio 10. Fue un partido importante en los primeros años de la posguerra, en el reagrupamiento de las fuerzas que habían sido fascistas antes, hasta que con apoyo de Estados Unidos surgió la Democracia Cristiana como alternativa. Pero en los primeros años de posguerra fue un partido que llegó a ser árbitro de la política italiana. Ése es el abuelo de Macri, padre de Franco. Entonces, su referencia es Berlusconi. Y su desempeño como presidente de un club muy popular es parte de su lanzamiento político, sumado al desencanto por las gestiones pseudoprogresistas. Y en un electorado que ha mostrado unas veleidades notables… Ésta es la ciudad donde gana Alfredo Palacios y Erman González. Bandeos de derecha a izquierda casi siempre, eludiendo a las grandes fuerzas nacionales; un “laboratorio de terceras fuerzas” que después, rara vez, han tenido viabilidad nacional.
–¿Macri tiene potencialidad como para liderar por derecha al peronismo?
–Me parece que es demasiado ignorante y torpe para eso. Es lo que él quisiera, obviamente. Digamos, la gran discusión ideológica dentro del macrismo, o táctica, que para ellos no tiene diferencia, ha sido cómo relacionarse con el peronismo. Jorge Macri planteaba que había que profundizar la alianza con Solá en la provincia y tener una política proactiva hacia el peronismo. En cambio, los consiglieris de Macri –Caputo y Torello– planteaban que había que esperar que el peronismo viniera a buscarlos. Un peronismo sin candidato, destruido, y del cual Macri, desde afuera, iba a ser su candidato. Eso revela un escaso conocimiento del peronismo y un sobredimensionamiento de la personalidad de Macri, que no es una gran figura para que alguien vaya a buscar.
–Hace poco Montenegro contaba que, en una audiencia en la Legislatura, Marcelo Saín miró hacia donde estaba Ibarra y le dijo: “¡Ustedes tendrían que haber hecho esta policía!”. ¿Una verdadera política progresista, a la luz del crimen de Carballo, asesinado por la Federal en un recital de Viejas Locas, no era crear una policía?
–Sí, por supuesto. Lo que pasa es que Macri es incapaz de hacerlo. Su idea de la Policía Metropolitana fue pedirle un candidato a la DEA, el Fino Palacios. Eso lo dijo Macri. Cuando él explica por qué lo designa, dice que le pide un candidato a la DEA, a la embajada de Estados Unidos y de Israel. Esto califica perfectamente quién es Macri: un hombre absolutamente teledirigido, dispuesto a cero gesto de autonomía. Digo: que Palacios haya caído en la trama de las escuchas es un dato menor y accesorio, el dato central es que Macri, cuando creó la Policía Metropolitana, fue a pedirle un jefe a la DEA y a la embajada de Israel. Y, por otro lado, están tratando de crear un cuerpo de elite, cuando ellos lo que tienen son faltas municipales y delitos menores. Es decir, una cosa es la idea de encarar el tema de la seguridad, crear una policía, lo que presuntamente le habría dicho Saín al “ladriprogresismo”, como le dice Artemio López. Ahora, armar este monstruo que empezó Macri es una prueba de absoluta incapacidad.
–¿Qué piensa de la estrella de Pino Solanas y la cantidad de votos que consiguió? ¿Y cuál sería la proyección de un progresismo en la Ciudad?
–Ahí hay una contradicción. A mí me resulta difícil imaginar un gobierno progresista en la Ciudad desvinculado a un proyecto nacional. Y al mismo tiempo es evidente que el proyecto de Kirchner tiene un alto grado de rechazo en la Ciudad: es una ecuación de resolución imposible. Vamos a ver cómo se va a mover Proyecto Sur. Si Solanas cree que el 27 por ciento que sacó es suyo, va a ser como Carrió, que creyó que el 22 por ciento de las presidenciales de 2007 eran para ella y terminó saliendo tercera en la Ciudad. Si entiende que fue la oferta más atractiva cuando había un fuerte rechazo al Gobierno nacional en la Ciudad y que se le sumaron votos de distintos sectores, incluyendo la derecha que quería cascotear al Gobierno nacional, y hace una política que no gire en torno de su personalidad, y amplía alianzas y consolida una fuerza, tiene posibilidades.
–En lo nacional, ¿qué pasó el 28 de junio? ¿El kirchnerismo dejó de interpretar a la sociedad?
–No, no creo que haya dejado de interpretar a la sociedad, creo que afectó demasiados intereses poderosos sin tener una base de sustentación proporcionalmente fuerte. Desafió a demasiados poderes sin una construcción política sólida, porque si tenés a Scioli como gobernador de Buenos Aires, tu construcción política es endeble; si estás recostado en el Partido Justicialista como lugar excluyente de acumulación política, estás en dificultades para hacer el tipo de política que Cristina hizo. Creo que han ido más a fondo que cualquier otro gobierno en medio siglo, han afectado intereses muy poderosos.
–¿Y no es entendible que la sociedad, justamente, no quiera eso, que es más conservadora y está a la derecha del gobierno?
–Mirá, la sociedad no existe, lo que existen son fuerzas políticas, sectores sociales, la sociedad es una abstracción, eso de que “la sociedad quiere, la sociedad no quiere”… Por ejemplo, en el caso de la Ley de Medios, hubo una estructuración política y una articulación social que respaldaron y permitieron su sanción, que en otro tipo de medidas no hubo. El kirchnerismo implicó un corte neto con una cantidad de decisiones políticas y económicas, pero no en cuanto al funcionamiento de la organización que lo respalda. El hecho de que Miguel Pichetto sea el presidente del bloque del Senado, uno lo recuerda de los tiempos de Menem, de Manzano… No lo digo por cuestionarlo, me parece que Pichetto ha sido un buen presidente de bloque, pero es una demostración de la escasez de construcción política distinta.
–Mi percepción es: una medida de un consenso indiscutido como es la asignación universal es casi resuelta en 10 minutos, con un decreto y un discurso no muy entusiasmado.
–El déficit de la construcción política consiste en eso. Una medida como esa por la cual hay sectores de la sociedad que están luchando hace 15 años, que tiene un impacto económico y social fuertísimo, anunciada de esa manera es un buen ejemplo de lo que estoy diciendo: de un déficit de construcción política y de la audacia de decisiones.
–Pero otras medidas confrontativas que no arrastran tanto consenso como las retenciones, se ponen en discusión, y una medida como la universalización, que serían “los fines distributivos”, no se discute del mismo modo.
–Eso tiene que ver con que las retenciones son una medida que implica una imposición directa sobre un sector poderoso. La asignación en cambio se paga con fondos recaudados de distintos orígenes, de distintos impuestos. No implica una confrontación con un sector que se agarra el bolsillo y dice “esto es mío”. Lo que pasó con la 125 no fue porque el Gobierno lo programó así, sino por la virulencia de la respuesta de la Sociedad Rural y sus aliados. El Gobierno lo hizo en términos parecidos a lo de la asignación. Ni siquiera un decreto, fue una resolución ministerial. Lo que pasa es que hubo una reacción fenomenal frente a la cual se movió con cierta dificultad, y puso en evidencia también ahí la endeblez de la construcción política. Porque le votó en contra Solá, Reutemann, Urquía, Cobos. Cuatro alianzas fuertes del kirchnerismo. O en Córdoba, por ejemplo, que en la elección de gobernador de 2007 el gobierno jugó a dos puntas: apoyó a Schiaretti a través de Jaime y De Vido, y a Luis Juez a través de Alberto Fernández. Cuando creés que todo suma, todo resta. Y hoy día tiene adversarios muy fuertes, tanto en Schiaretti como en Juez.
–Fogwill decía, en una entrevista reciente, “Macri ya fue”. ¿Usted qué 2011 imagina?
–Y sí, Macri ya fue porque es demasiado ignorante. La designación de Abel Parentini Posse como ministro de Educación es fruto de la ignorancia (NdR.: presentó su renuncia al cierre de esta edición). No tenía idea de la reacción que iba a provocar esa designación. Macri lo conocía de las columnas de La Nación, esa prosa rebuscada, pretenciosa, antigua, de Posse, que les encanta a algunas señoras y coroneles que conozco. Seguramente Macri leía esas columnas y le pareció buena idea. Además Posse está en todos estos movimientos de la derecha internacional, de Vargas Llosa, Aznar. Ahí seguramente hubo un contacto que los acercó. Y como nadie razonable quería aceptar, bueno, se les ocurrió esto. Hay un dato: en las elecciones del 28 de junio, Macri perdió el mismo porcentaje de votos que Kirchner. Los dos cayeron de 45 a 30 por ciento. La diferencia es que no hubo alguien que sacara más que Macri, Pino se quedó en el veintipico. Por eso queda en la memoria que Kirchner perdió. Pero Macri no tiene posibilidades presidenciales. Cobos tiene alguna. Pero, primero, no le va a ser simple llegar al gobierno. Y segundo, si llega no puede gobernar. Como no pueden Duhalde ni Reutemann.
–¿Y por qué no pueden?
–Porque un gobierno debería construir su base a partir de algo recibido de la gestión anterior. Estos vienen con una pretensión de tierra arrasada. Plantean propuestas que sólo cierran con represión en este contexto. Políticas de ajuste. Énfasis en la seguridad. Orden, disciplina. Acuerdo con las cámaras patronales agropecuarias. Duhalde se pasa chupándole las medias al poder económico concentrado. Con su movimiento productivo está todo el tiempo prometiéndoles devolverles ventajas que les han quitado. Todo eso sirve en un panorama electoral, en un contexto de barrida mediática contra el Gobierno, pero no sirve para gobernar. Imaginá una tapa de Clarín que diga que la crisis cobró otras dos víctimas. Duhalde se tuvo que ir igual. Por eso 2011 es interesante, pero 2012 es más interesante.
–A ver si entiendo: Kirchner patenta la gobernabilidad de esta década con paritarias, no represión a la protesta social, incorporación de las organizaciones sociales al aparato estatal…
–Desmontar ese esquema implica volver a uno de ajuste y represión. Y en eso no hay diferencias entre Cobos, Duhalde y Macri. Sólo que Macri se estrellaría más rápido, porque es más tonto. Pero mirá, acá hay un pacto tácito que se extiende del 83 a 2003: “Yo te dejo gobernar, y no vas a tener más golpes de Estado, si no tocás mis intereses económicos. Tu rol como político es hacer políticamente viable la política de ajuste establecida en el consenso de Washington”. Ese pacto se rompió en 2001, lo que pasa es que Duhalde trató de recrearlo, pero era ya un parche insostenible. Llega Kirchner, un desconocido de una provincia periférica, y rompe el pacto. Kirchner establece un pacto con sus votantes, no con los poderes establecidos. Y eso es lo que Valenzuela denuncia como inseguridad jurídica: que hay directores estatales en las empresas que tenían obligaciones negociables en las AFJP, controlando la inversión de los jubilados en esas empresas, que no autorizan aumentos de tarifas. Eso se denuncia porque pretenden resarcirse de las pérdidas que tuvieron por la devaluación, tras la quiebra del Estado. Lo que no hay hoy es una pata militar. Y no hay, también, por las políticas de Kirchner, porque en 2001 de nuevo estaban ahí, fragoteando, no para dar un golpe pero sí para participar en las decisiones. Presionando a la Corte Suprema para que cerrara los juicios. Planteando, vía Jaunarena, la fusión de Defensa con Seguridad, lo que yo describo “la pirámide verde-azul”, la seguridad y la defensa como un continuo indeferenciado donde hay una base azul y una cúspide verde, el proyecto de Duhalde que frenó Juanjo Álvarez (dijo que él renunciaba si hacían eso). Llega Kirchner y respalda el avance de los juicios de lesa humanidad, que Duhalde estaba saboteando, y descabeza la cúpula militar que pretendía volver a viejas prácticas. Hoy falta la pata militar porque los militares han aprendido muchas cosas y porque hubo una conducción civil firme como no hubo desde 1983 o como no hubo nunca en la historia argentina.
(NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 220, DEL 23/12/09).
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